GRUPO EDUCATIVO MARIN

Lema del Grupo Educativo Marín 2021.

CON JESÚS MAESTRO, SEGUIMOS APRENDIENDO.

Creo que la incertidumbre que nos acompañó y acompaña en este contexto de pandemia hizo que la virtud de la esperanza fuera un desafío y un motor para seguir aprendiendo.

Creo que, como comunidad de fe, la persona de Jesús Maestro es central. Nuestra esperanza en él es fuente de renovación personal y comunitaria.
Jesús maestro despierta conciencia de nuestros talentos; nos invita al amor y a la paz, buscando vivir una cultura del encuentro, como nos dice el Papa Francisco.
Además, nos regala una lectura “sabia” de los límites, los cuales, vistos y vividos desde una fe Pascual, son escuela de vida.

Nos enseña la riqueza de las diferencias y del diálogo como instancia de valoración del otro. Como nos dice Francisco en su última Encíclica:

«El camino hacia la paz no implica homogeneizar la sociedad, pero sí nos permite trabajar juntos. Puede unir a muchos en pos de búsquedas comunes donde todos ganan. Frente a un determinado objetivo común, se podrán aportar diferentes propuestas técnicas, distintas experiencias, y trabajar por el bien común. Es necesario tratar de identificar bien los problemas que atraviesa una sociedad para aceptar que existen diferentes maneras de mirar las dificultades y de resolverlas. El camino hacia una mejor convivencia implica siempre reconocer la posibilidad de que el otro aporte una perspectiva legítima, al menos en parte, algo que pueda ser rescatado, aun cuando se haya equivocado o haya actuado mal.» (228)

Jesús Maestro nos enseña lo valioso de la paciencia y la amabilidad. Vuelvo a citar al Papa:

«El cultivo de la amabilidad no es un detalle menor ni una actitud superficial o burguesa. Puesto que supone valoración y respeto, cuando se hace cultura en una sociedad transfigura profundamente el estilo de vida, las relaciones sociales, el modo de debatir y de confrontar ideas. Facilita la búsqueda de consensos y abre caminos donde la exasperación destruye todos los puentes»
(224)

Y, por último, “seguimos aprendiendo”. El “seguimos”, conjugado de esta forma me habla de algo inacabado, de proyección, de ir construyéndose. Esperanza y apertura a una historia, tanto personal como comunitaria, que tiene sentido, que nos regala “horizonte” y, de esa forma, poder dejar de ser “esclavos” de un presente con cero miradas hacia adelante, y poder proyectarme y proyectarnos en nuestra vocación de educadores educados.

Este año el Papa nos ha regalado un año dedicado a la persona de San José, resaltando siete aspectos de su personalidad. Aspectos que podemos encontrar en Jesús y en su mensaje:

• Padre amado, una vida al servicio de la vida.
• Padre en la ternura, la ternura es el mejor modo para tocar lo que es frágil en nosotros.
• Padre en la obediencia, en cada circunstancia de su vida, José supo pronunciar su “hágase”, como María en la Anunciación y Jesús en Getsemaní.
• Padre en la acogida, José deja de lado sus razonamientos para dar paso a lo que acontece y, por más misterioso que le pareciera, lo acoge, lo asume con responsabilidad y se reconcilia con su propia historia. José no es un hombre que se resigna pasivamente. Es un protagonista valiente y fuerte.
• Padre de la valentía creativa, esta surge especialmente cuando encontramos dificultades. A veces las dificultades son precisamente las que sacan a relucir recursos en cada uno de nosotros que ni siquiera pensábamos tener.
• Padre trabajador, el trabajo se convierte en participación en la obra misma de la salvación, para desarrollar las propias potencialidades y cualidades, poniéndolas al servicio de la sociedad y de la comunión.
• Padre en la sombra, todas las veces que alguien asume la responsabilidad de la vida de otro, en cierto sentido ejercita la paternidad/maternidad respecto a él, y así, hacerlo capaz de elegir, de ser libre, de salir.

La invitación este año es a que, acompañados por Jesús maestro, como familias y comunidad educativa, sigamos aprendiendo inspirados en estas siete características que pueden iluminar nuestro quehacer en la familia y en la escuela.

Sigamos rezando unos por otros. 

Padre Hugo Álvarez, Capellán General del Grupo Educativo Marín.